Hay terror que nace de una película y una silueta que lo condensa todo. En 1988, Child's Play convirtió una pequeña muñeca de plástico en el icono más perturbador del terror ochentero: Chucky, esa criatura de risa cobarde que se rebela contra su dueño y convierte el juguete en pesadilla. Un personaje que no desapareció con su película, sino que regresó con cada nueva entrega de una saga que sigue creciendo.
Esta figura reúne a Chucky tal y como el cine de terror ochentero lo dejó: quince centímetros de amenaza concentrada, con la cicatriz, la sonrisa y el cuchillo que cualquier fan reconoce de un vistazo. Es una pieza pensada para coleccionistas de la saga completa, para aficionados al terror ochentero y para quien quiere ver a la muñeca asesina fuera de la pantalla, convertida en un objeto de sobra para la estantería.
Está dirigida a quien guarda el cine de terror en el mismo lugar donde guarda los libros: coleccionistas de Chucky, de Tiffany y de toda la saga, aficionados al horror ochentero y a quien busca un regalo con carácter para alguien que ha visto esa película mil veces. Figura, adorno y trofeo a la vez, un trozo de museo del miedo para tu colección.
▸ El terror de los 80, en formato coleccionable.